Dólar: primera intervención fuerte que abre otra etapa tras el FMI


Temprano antes que tarde el Banco Central salió al mercado para serenar al dólar

Puso sobre la mesa casi US$ 700 millones en el intento que el dólar mayorista no cruzase la barrera de los $26 (cerró en $25,75 con una baja de 1%)en el tercer día de operaciones plenas después del anuncio de que el Gobierno había conseguido el respaldo de US$ 50.000 millones del Fondo Monetario Internacional.

En el mismo día, la bolsa de Buenos Aires bajaba 3% y los bonos argentinos se debatían en un contexto de flojedad.

Los mercados no demostraban euforia a pesar de reconocer que tanto el monto como la velocidad para llegar al acuerdo con el Fondo son datos concretos de respaldo del exterior al gobierno argentino.

La discusión económica ingresó en el plano de la evaluación de las consecuencias: traslado de la devaluación a los precios, golpe a los bolsillos, consecuencias sobre el cuadro previsto de aumento de tarifas y las respuestas políticas en protestas, paros y caída de la imagen del oficialismo en términos de gestión.

Los primeros datos sobre el derrame de la suba del dólar sobre la inflación son contundentes.

Según las mediciones preliminares de la consultora Eco Go, los alimentos tuvieron un aumento promedio de 3,6% en las primeras dos semanas de junio.

Con esa base es que los analistas privados no descartan que el aumento del costo de vida este mes ronde entre 3,5% y 4% proyectando una inflación anualizada del orden del 29%.

Con esos anticipos es que la totalidad de los informes de las consultoras más destacadas tienen títulos que hablan de “recalculando”, recalibrando” o “reseteando”. Todas aluden a que los principales postulados de la política económica están bajo revisión.

Uno de los puntos clave es el de los aumentos de tarifas que, después de la devaluación del peso y la idea de que el Central intervendría menos en el mercado cambiario, entró en un sendero de seguimiento cercano.

El punto cobra relevancia a partir de suponer que el acuerdo con el FMI implica que el gobierno deberá evitar que el dólar se atrase para favorecer exportaciones y desalentar importaciones con el fin de reducir el déficít externo.

También para mejorar el desbalance del sector turístico que viene dejando déficits anuales del orden de los U$S10.000 millones como consecuencia de muchos argentinos saliendo al exterior y menos extranjeros viniendo a pasar sus vacaciones al país.

Pero un dólar alto ahora no sólo determina que el Tesoro deberá juntar más pesos para pagar los intereses de la deuda sino, también para financiar las importaciones de energía afectando directamente al gas y a la electricidad.

Así, ahora, si el dólar sube, afecta el costo de la energía y por tanto presiona sobre las tarifas.

Eco Go calcula, con un dólar de $26, que la variación de la tarifa de gas entre abril de 2017 y octubre de este año alcanzaría a 36% mientras que la electricidad, si se mantiene el esquema presentado por el ministro de Energía, Juan José Aranguren, tendría pendiente una suba del 46%.

El esquema de más dólar-más tarifa-más inflación tuvo como respuesta por parte del Gobierno la posibilidad de un 5%de suba adicional en los salarios para julio/agosto. ¿Dónde quedará el poder de compra?

En las empresas el tema de qué aumentos aplicar ocupa el centro de las preocupaciones ante la baja de actividad que pronostican para los próximos meses y están a la espera de la evolución de las expectativas políticas.

Mientras tanto, entre los economistas todavía resuena uno de los conceptos que el presidente del Banco Central repitió ante consultores y banqueros en reuniones que mantuvo en los últimos días.

“La tasa de interés se va a mantener alta (está en 40% anual) hasta que la inflación brinde señales inequívocas de baja” aseguró Federico Sturzenegger.

Con esa definición, parece estar claro que hay cosas que no cambiaron en la marcha de la lucha contra la inflación, ni aún contando con el prestamista de última instancia que es el FMI, para garantizar el pago de la deuda.

Con tasas de 40% e interviniendo fuerte en el mercado cambiario, el Gobierno comenzó a dar señales de que buscaría estabilizar al dólar en torno de un nuevo “techo” temporal de $26 en el circuito mayorista.

La venta de US$ 695 millones en un día deja en claro que esa estabilización volvió a ganar espacio en el ranking de preocupaciones del Gobierno.

También lo demostró que la decisión de intervenir fuerte se tomó a pocos días de que un comunicado de la titular del FMI Christine Lagarde hablase de: “avalamos la decisión del Banco Central de adoptar metas de inflación realistas y significativas, así como su compromiso por mantener un tipo de cambio flexible y determinado por el mercado”.

El rebalanceo de metas e instrumentos está a la orden del día sobre una economía argentinas en la que las cuestiones políticas han ganado un protagonismo destacado.

FUENTE: DIARIO CLARIN

Comparti Esta Noticia

Dejanos tu Comentario

Comentarios