Tres horas de deliberación y un mensaje contundente: así absolvieron al carnicero

Los miembros del jurado popular consideraron que actuó en legítima defensa.

Apenas un golpe a la puerta fue lo que necesitaron para avisar que la decisión estaba tomada. Habían pasado tres horas deliberando hasta que dieron el aviso y el secretario del juzgado convocó a las partes. La decisión estaba tomada y ya no había nada que hacer. Daniel “Billy” Oyarzún esperó inquieto. Una mujer joven fue elegida presidenta del jurado. De un sobre sacó el veredicto y leyó, con la voz entrecortada por los nervios: “Nosotros encontramos al imputado no culpable, por haber actuado en legítima defensa”.

Así, el carnicero de Zárate quedó absuelto después de a haber atropellado y matado a Brian González (24), el 13 de septiembre de 2016.

“Gracias”, gritó Oyarzún apenas escuchó la resolución. Entre lágrimas de alivio logró salir de la sala, casi corriendo, mientras en la vereda sus familiares festejaban, lloraban y se abrazaban.

“Yo sabía que era inocente, estoy muy agradecido. Mi vida va a seguir siendo criar a mi hija, con mi familia y trabajando. Laburar, laburar y laburar para volver a tener mi carnicería, que es mi sueño. Me queda tristeza, yo nunca fui un justiciero, siempre fui un laburador”, dijo Oyarzún en la puerta de los Tribunales de Campana, segundos antes de reencontrarse con su familia. “Vamos a salir adelante como salimos siempre”, gritaba de fondo Brisa, su hija, que el 29 de septiembre cumplirá los 15 años.

Norma y Erico, los padres del carnicero, lloraron tras el veredicto. (DAVID FERNÁNDEZ)

Sus familiares y amigos habían empapelado la vereda con carteles pidiendo por la libertad del carnicero. “Zárate te apoya” y “Billy libre”, fueron algunos de los mensajes desplegados en banderas y cartulinas. Mientras esperaban, cantaron: “Se siente, se siente, Billy inocente”.

En medio de los abrazos y las felicitaciones de sus allegados, Oyarzún habló sobre su futuro. “Tengo que enfocarme de acá en adelante para rehacer mi vida”, adelantó. Su deseo es reabrir la carnicería que tuvo que cerrar hace cuatro meses. Desde ese entonces, trabaja en un frigorífico con un ex proveedor de su local.

El jefe le prometió que, si salía libre, lo iba a ayudar, le iba a dar más trabajo, lo podría poner de encargado, todo. Para salir adelante, como hacemos siempre”, contó a Clarín Gabriel Oyarzún, el hermano de Daniel, con quien tenían la carnicería de la esquina de Echeverría y Suipacha.

Y analizó: “Estamos felices, todo a su paso se va sabiendo. Tenemos muchas cosas en la cabeza, tenemos la idea de volver a poner un negocio. Pero no sé si volveríamos a reaccionar así, tenemos que tener más seguridad. Ese día no teníamos nada, ahora por ahí pondría una cámara, una consigna, una reja, algo. Sino ¿para qué?, para ¿terminar muerto con 20 tiros o tener que pasar por todo esto?”.

Oyarzún, al salir de la audiencia junto a su abogado. (DAVID FERNÁNDEZ)

Oyarzún, al salir de la audiencia junto a su abogado. (DAVID FERNÁNDEZ)

La absolución se conoció el mismo día que se cumplían dos años del mediodía trágico en el que Oyarzún persiguió y atropelló a González. Para la familia del asaltante, la jornada de este jueves fue tan dura como aquel 13 de septiembre de 2016. “Lo único que nos quedaba era tener justicia”, dijeron a sus abogados después del juicio. Entre las lágrimas y la impotencia por la decisión del jurado, la madre del joven de 24 años terminó descompensada y tuvo que ser trasladada en ambulancia. El lunes, después del primer día del juicio, también había sido internada.

“Es el jurado el que tenía la potestad de juzgar la culpa y eso se respeta, pero no estamos conformes. A lo largo del debate se ha hablado de un hecho que terminó en muerte y parece que esa muerte es gratuita”, dijo Ernesto Gómez, el abogado de la familia González.

Y agregó: “El tema es que se torna peligroso, el mensaje que hemos dado hoy es que uno puede salir a matar, o causar un daño mayor, y eso queda impune. Ese es un mensaje muy peligroso, muy delicado para la sociedad. Hoy quedó instalado que alguien puede matar y no va a ir preso. La sociedad lee ese mensaje. Inclusive corremos el riesgo de que los asaltos sean cada vez más salvajes porque crece la violencia”.

Por una puerta trasera y en silencio

Los jurados tardaron casi tres horas en deliberar y tomar la decisión de absolver a Oyarzún. Por orden del juzgado, no se conocieron detalles de la votación.

Tras el veredicto, se retiraron por una puerta trasera sin querer hacer declaraciones. No podían hablar sobre lo que sucedió en la sala de deliberaciones. Ante de Clarín, una de las integrantes sólo respondió: “Fue tranquilo, sólo el primer día tuvimos un poco de nervios porque no sabíamos cómo era. Pero lo tomamos muy en serio y atentos a todo lo que pasaba en el juicio”, contó rápidamente.

En el proceso, además de los 12 integrantes del jurado, eligieron a otros seis que fueron suplentes. Finalizados los alegatos y sin modificaciones en la conformación original, los sustitutos quedaron libres para retirarse. Pero después de escuchar a 15 testigos y presenciar las cuatro audiencias, algunos decidieron esperar para ver cómo se resolvía el juicio.

El abogado de la querella había pedido en sus alegatos que Oyarzún fuera condenado por homicidio simple, un delito que prevé una pena de 8 a 25 años. El fiscal José Luis Castaño había optado por una alternativa intermedia, el exceso en legítima defensa, que le hubiera implicado al carnicero una pena de 1 a 5 años. Finalmente el jurado decidió que quedara libre. El fallo no se puede apelar.

“Está claro que he tenido una reacción, que algo pasó. Yo fui con la intención de seguirlos para buscar ayuda y recuperar mi dinero. No son lindos momentos para volver hacia atrás. ¿Volvería a hacer lo mismo? No, no volvería a hacerlo. Uno no busca esto. Son cosas que se aparecen en la vida cotidiana de cada uno”, dijo Oyarzún horas después de quedar absuelto.