El desgarrador pedido de una madre por la salud de su hijo

Gimena Bolado tiene 26 años y es mamá de Cristopher. Conocé el pedido de esta joven mujer ante la enfermedad de su pequeño.

Dolor profundo. Impotencia. Indignación. Es que para Gimena Bolado, de tan sólo 26 años, la vida no la ha tratado nada bien. A los 21 se quedó embarazada de su pareja y fruto de ese amor nació Cristopher, pero la historia no continúo feliz.

“Me quedé embarazada y durante todo el embarazo me hice atender por un médico particular, pero cuando llegó la fecha de parto no tenía contracciones, no me querían hacer cesárea, y la ginecóloga me decía que el niño tenía que nacer cuando tuviera ganas”, empezó contando a DIARIO HUARPE Gimena Bolado.

El problema es que Cristopher no estaba en posición y Gimena se dirigió al Hospital Rawson y ahí se enteró que se había pasado el tiempo de parto e, inmediatamente le hicieron cesárea.

“Los médicos me dijeron que a causa de que mi bebe nació a las 42 semanas no se le desarrolló la mitad del cerebro”, contó la joven quién desde ese momento lucha incansablemente por el bienestar de sus hijos.

Desde este momento la vida de Gimena cambió para siempre. No sólo por ser madre y dedicarse cien por ciento a su hijo, sino también porque luego del nacimiento de Gino, su segundo hijo que tiene tres años, se quedó sola con sus pequeños y vive en una habitación muy chica que le prestan y en la que sólo puede estar hasta fines de este año porque le piden desocupar y no tiene adónde ir .

“Luego de su nacimiento mi hijo empezó con problemas. Lo llevé al neurólogo pero no me saben decir que tiene. Es por ello que gracias a que la seño Roxana, que es su maestra en la Escuela Mercedita a la que él concurre, me dio el dato de este neurólogo que lo atiende ahora y es de Mendoza. Él dice que mi pequeño sufriría del síndrome de Riley-Day”, explicó la mamá, muy acongojada por su situación.

Es que la actualidad de esta familia es muy precaria. La joven mamá junto a sus dos hijos viven de la asignación familiar y por discapacidad que cobra, sumado a alguna changuita que le surge cuando tiene alguna persona cercana que le cuide sus chicos.

La dolencia del pequeño Cristopher

Cristopher tiene algunos síntomas del síndrome Riley-Day. No llora con lágrimas, tiene manchas en el cuerpo, no posee estabilidad en su cuerpito, es muy estrecho porque el intestino grueso no funciona y se le hace bola fecal en la panza.

Por las dolencias que sufre el niño debe estar con una dieta muy rigurosa compuesta por yogur activia, zapallo, espinaca, vaselina, entre otros alimentos que no son económicos.

“Sí o sí debe hacer la dieta porque si se le corta lo internan”, manifestó Gimena, que agregó “ahora hay que esperar que indica la resonancia y llevársela al doctor para que confirme si es este el síndrome”.

Aparte del síndrome que el niño padece, y aún no obtiene un diagnóstico certero, Cristopher tiene problemas en su corazón.

“El doctor Noli (su neurólogo) me derribó a hacerle un electro y una ecografía del corazón. El electro le sale bien pero en el corazón hay un ducus, o sea una arteria que no se le ha cerrado y debería haberse cerrado a los días que nació. El tema es que lo tengo que hacer tratar de ello también porque si me dejo estar su situación se complicará más”, explicó la dolida mamá.

Antes de tratar la afección al corazón, Gimena debe hacerle una resonancia con la que se determinará si es el síndrome que el doctor supone. De confirmarse, será derribada al Hospital de Pediatría Garrahan, en Buenos Aires, para hacerle el tratamiento correspondiente.

“Para la resonancia me habían dado un turno en el hospital para el 30 de noviembre así que decidí pagarlo y para ello hice una rifa, un bingo y gente que me ayudó a juntar la plata para hacerle este estudio particular porque no podía esperar, era urgente”, manifestó la desesperada mamá que hace todo por sus hijos.

El pedido de una madre desesperada

Entre lágrimas desgarradoras y desesperación, Gimena pidió por ayuda para sus hijos.

“Me cuesta mucho todo lo que sucede, sobre todo cuando me vaya al Garrahan por mi niño más chico. Debo internarme sola con Cristopher y estoy sola en esto porque el papá de ellos no se hace cargo”, añadió la desesperada mamá que llorando solicitó ayuda.

“No tengo vivienda porque me prestan una pieza y debo desocuparla. No sé dónde ir porque estoy sola. Pedí ayuda en el Gobierno pero por ahora no tengo respuestas”, afirmó la mamá.

Aparte de no poseer vivienda, Cristopher debe luchar por su vida y para ello necesita continuar con los tratamientos.

“Pido ayuda para su tratamiento y una vivienda, más que nada por Cristopher. Estamos amontonados y él necesita su espacio y un tratamiento digno”.

Más allá de su enfermedad, el pequeño realiza una vida lo más normal posible ya que desde los dos años concurre a la Escuela Merceditas en la que realiza actividades de psicomotricidad y educación.

El asistir a la escuela es un gran aliciente para él ya que con ello y gracias a que asiste al Hospital Marcial Quiroga a realizar rehabilitaciones, el niño está empezando a tener mayor estabilidad.

 

FUENTE: DIARIO HUARPE